martes, 14 de junio de 2011

"SOCIEDAD NN" (Cerro de Pasco)

Esto no es una presentación para la “Sociedad NN”



Fue incluso antes de aquella publicación colectiva intitulada “Camila Iscariote” (2003); en que la “Sociedad NN” se dio cuenta de que la poesía, o bien no tiene precio o a lo mejor no vale nada.

En cierta ocasión, recuerdo haber recibido más de cien ejemplares para venderlos a un precio módico o en todo caso regalárselos a cualquier transeúnte desprevenido en medio de alguna calle (como ellos a veces lo hacían); y aunque la financiación de aquel libro haya sido cubierta casi íntegramente por el Gobierno Regional de Pasco (de aquel entonces), uno no deja de sentir frustración por el destino de unos textos que en el peor de los casos fueron a parar a la biblioteca de alguna familia disfuncional donde a los hijos les importa un comino la lectura o en el mejor de los casos al remate de libros de a sol que hacen los cachineros, como esperando que algún día, un lector (de esos que ya escasean) lo lea de vez en cuando.

Recuerdo también que para venderlos, recurría a esa estrategia marketera de leer los poemas de corte amoroso, ingresando furtivamente a los colegios femeninos donde en el mejor de los casos lograba vender hasta quince ejemplares al precio de un nuevo sol.

Por aquel entonces la “Sociedad NN” estaba integrada por Giancarlo Morales, Manuel Alanya, Bruno Colqui, Félix Hermitaño y Luís Puris.

Cabe destacar que por motivos de tiempo en la entrega de los textos este último no fue considerado para dicha publicación.

Han pasado casi ocho años de silencio editorial más no tanto del poético, en el que por motivos sobre todo económicos los integrantes de este grupo se han desempeñado en las labores que exigen sus profesiones, algunos en lugares relativamente apartados como en el caso de Bruno y Manuel, trabajando en empresas mineras, a la redacción de notas económicas como es el caso de Giancarlo en la ciudad de Lima, a la auscultación y reparación de equipos de cómputo en el caso de Luis y en el caso de Félix que parece haber puesto en “Stand By” el quehacer poético dedicado a titularse como odontólogo

Han pasado casi ocho años, y aunque ninguno de ellos pase de los treinta años; sienten que ya es un hartazgo seguir continuando con un proyecto que desde hace tiempo se viene rumiando pero que nunca termina en un hecho concreto por las discrepancias internas y sobre todo por la desidia.

Hace algunos días sostuve una conversación con Bruno Colqui en inmediaciones de un pseudoparque en conmemoración de la madre en San Juan Pampa (noten lo irónico de la situación, porque no hay mejor sitio para que uno se sienta huérfano de una tradición que apenas existe); comentamos de la posibilidad de que si cierta “crítica regional” considera como de notable a la “tradición literaria Cerreña” donde hay “nombres que brillan con luz propia” nosotros debíamos ser como los agujeros negros de los que hablaba Bolaño en su manifiesto infrarealista; pero lo real es que aquí nadie brilla con luz propia, a penas son chispazos que momentáneamente nos guían en esta oscuridad abisal pero hacía un destino equivocado, donde todo esfuerzo por llegar a la meta es un desperdicio de energías, de la buena voluntad y de las buenas intenciones que tenemos muchos de los que estamos involucrados en este quehacer, en este “vano oficio” que es la literatura.

A lo mejor somos mecheros de kerosene y en todos estos años de silencio editorial hemos estado juntando combustible, o bien para arder e iluminar las conciencias de nuestros prójimos, o bien para arder y arrojarnos nosotros mismos como bombas molotov sobre esos mismos prójimos que nos dan la espalda.

Al decir que nos vamos a arrojar como bombas molotov sobre nuestros prójimos, no quiero decir que literalmente tomaremos las calles y atentaremos contra nuestros semejantes sino que tomaremos las calles abandonadas y en silencio de los textos y trataremos de que estos evidencien la decadencia del sistema capitalista y de la sociedad de consumo, inmersos en las ideas y conceptos de la postmodernidad de Lyotard y Focault; muy a pesar de que la modernidad no haya sido del todo asumida en nuestra precaria vecindad; o en todo caso, simplemente escribir de lo que nos da la gana para nosotros y para nadie al mismo tiempo.

Sartre dijo alguna vez que “el poeta está seguro del fracaso total de la empresa humana y se dispone a fracasar en su vida a fin de testimoniar, con su aporte particular, la derrota humana en general”; Enrique Lihn en su ensayo (definición de un poeta) afirma “El artista negativo es un síntoma, no una causa de enfermedad, como en el caso de un Franz Kafka que prefiguró el tiempo de los asesinos, la orgía nazi… Su negatividad es la desesperación del exorcista.”

Esta ética, esa forma de ver y conducirse por la vida se evidencia sino en la mayoría, en casi todos los textos de la presente edición conformada por cuatro poemarios independientes y casi interdependientes: “Fosa común” de Giancarlo Elio Morales Pérez, “Lisérgicos” de Luís David Puris Anco, “Por hábito más que por hálito” de Bruno Joel Colqui Santos y “Río de piedras lajas” de Manuel Iván Alanya Meza; deudores a su vez; de la generación Beat (Sobre todo en luís Puris), de la poesía francesa(Baudelaire y Michaux en el caso de Giancarlo Morales), de Vallejo y Varela (en Iván Alanya), de Vallejo y del coloquialismo latinoamericano (en Bruno Colqui).

Con esta breve mención a ciertos autores de reconocible influjo en los textos de marras, no quiero encasillar, ni tampoco afirmar que dichos textos son simples imitaciones o traducciones.

No, lo que quiero decir es que conocedores de muchas de las tradiciones más importantes de la poesía universal, estos “poetas jóvenes” logran a pesar de la irregularidad de muchos textos que desencajan con el tono y la secuencia de ritmos, logran lo que Gonzalo rojas afirmaba en uno de sus más famosos poemas: “los poetas son de repente/ nacen y desnacen en cuatro líneas y nada de obras completas…”


Logran ser los médicos de si mismos y de sus prójimos, porque la escritura en sí no es un proceso de enfermedad, es un proceso de curación como afirma Deleuze: “La salud como literatura, como escritura, consiste en inventar un pueblo que falta. Es propio de la función fabuladora inventar un pueblo. No escribimos con los recuerdos propios, salvo que pretendamos convertirlos en el origen o el destino colectivos de un pueblo venidero todavía sepultado bajo sus traiciones y renuncias.”


Y en Cerro de Pasco, todos nos hemos traicionado por un puñado de plata, todos hemos renunciado a nuestros espacios comunes, el pueblo venidero es un hoyo en medio del Perú y la mejor forma de conservarnos cuerdos es inventándonos el pueblo que nos falta. Los viejos inventan ese pueblo desde los recuerdos, desde ese pasado pseudo - opulento y los jóvenes herederos del futuro miserable, nos inventamos un no – pueblo, un no – lugar; porque literalmente no tenemos tierra a donde asir nuestras raíces y luego nos llaman los alienados, por escribir desde la muerte y la desesperación que existe incluso en el pueblo más alejado del caucazo irreal como decía un poeta de Chillán de Chile.


“te siento M.U.E.R.T.E/ mientras mi lengua se atasca/ y no puedo pronunciar/ ni siquiera el HELP! /te siento/ ahora que estoy de bruces/ a metros de mí mismo,/ te siento M.U.E.R.T.E/ cada vez que dejo de tildar/ esta soledad.” Con estas palabras (ya no digo versos, porque los versos se nos han caído al water y nosotros de tanto oler su olor nauseabundo hemos jalado la cadena) Luís Puris, nos habla de la impotencia que siente el escritor, cuando las palabras ya no salen con facilidad, ni siquiera para pedir auxilio y porque tildar la palabra solo en una hoja en blanco es ya no estar solo, es estar solamente (sólo).

“Esa fe/ de las rocas/que/ creen que/ pueden parar al río, esa fe de los poemas creerse eternos/ y se pierden en cada ojo en cada lengua en cada sueño…al final sólo insectos bajo las piedras.”

Esa certidumbre de Giancarlo Morales de que al final la vida es como un poema, que se pierde en cada sueño, en cada ojo en cada lengua, donde nosotros los humanos somos los insectos bajo las piedras para un Dios que juega a ser niño.


O como diría Bruno Colqui que es el que “parece” más normal en esta “Sociedad NN” en el texto titulado “Inmadurez”: “En realidad se está muriendo el verso” y este verso entrecomillas, nos anuncia la muerte en vida de la poesía en general(porque sólo la leen los poetas y son contados los lectores de poesía); pero a su vez, nos anuncia, la muerte propia del poeta que habita en él.

Y en estos extractos del mismo texto: “Se está muriendo en mí el vegetal/ exuberante de hace varios años,/ y aunque tenga un par de descosidos versos/ no consigo llenar el molde como hacen varios…”

Donde el vegetal exuberante es aquel ser humano en estado vegetal del que nos habla Lihn en el poema “Mester de juglaría”, el que germina a pierna suelta en la casa de los padres.

Sintiendo a su vez la impotencia de no ser tan poeta como lo hacen varios, aunque en realidad talvez tenga más motivos de alegría.


Está también la brevedad y capacidad de síntesis de Manuel Alanya en textos que no llevan título sino que inician con el mismo poema en mayúsculas separados a veces hasta el monosílabo: “AUNQUE/El/Sol/ Te/ Espere/En/Su/Escaparate/Yo/Sé/Que/Los/Días/No/Son/Más/Que/Simples/Agujeros/Que/A veces/Tenemos/Que/Llenar.”

Y en Cerro de Pasco; hay un agujero inmenso que re-llenar con nuestras vidas, incluso hay otros más que no vemos y que están dentro de la tierra como si al contarlos también contáramos los agujeros que tiene nuestra alma y aquí viene la pregunta esencial ¿Cómo rellenar un agujero cuando el posible re-lleno (que es el Ser Humano) también está vacío?


Estos textos (poemas) conforman un corpus (no tan simétrico), por y para la libertad, estos textos son testigos de la inconformidad y el desaliento que nos brindan nuestros prójimos (próximos) incluso nuestras familias(sobre todo en los inicios) y que en muchas ocasiones nos ven (sino pregúntenle a todo aquel que le haya dicho a su madre o a su padre, voy a ser poeta) como si tuviéramos algún defecto congénito horrible a la vista que es difícil de disimular o nos faltara una tuerca y no se pudiera hacer nada más que tolerarnos para que después se den cuenta (cuando pasa el tiempo) que, al igual que cualquier hijo de vecino somos tan normales y cansados de la indiferencia general buscamos un empleo, nos tratamos de insertar en la sociedad pero somos como los chimpancés huérfanos de Animal Planet, no nos aceptan en su manada hasta que alguien se da cuenta que somos inofensivos, nos comprende y ya estamos nosotros sonriendo para que nos den un plátano…



Albert Estrella
Cerro de Pasco – Junio 2011





ANTOLOGíA NN (sin p)

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El grito



Los

Perros azules muerden

el

cuerpo del pájaro caído,

sus alas

primero

sus

alas rotas

con las que aprendió a volar, los perros azules

pelean por el pequeño

cadáver y éste

comienza a volar en silencio

en la garganta









FUE



Esa fe

de las rocas

que

creen que

pueden parar al río, esa fe de los poemas creerse eternos

y se pierden en cada ojo en cada lengua en cada sueño…al

final sólo insectos bajo las piedras.





Antes de que una sonrisa sea un poema


De nuevo me preocupa

perder la angustia y dejar esto a la mitad como una casa borrada de

historias, la mitad del silencio es la mitad del poema…

de nuevo la angustia me deja me distraigo con las abejas que sonríen

las flores que se sirven de

ellas para tener sexo…y de repente me acuerdo q’ en

mi ciudad no hay abejas ni flores…era un poema o tal

vez la panza inflada de los niños rotos mirándote en High Definition.



Al llegar a la casucha de adobe el guía dijo:


adentro

hay cadáveres

conversando el silencio

guardado de sus bolsillos ese hábito

. de

Sentir nada…como los minutos)

ser la piel

desollada de la calle

bajo la lluvia…





Giancarlo Elio Morales Pérez.- Nació en Cerro de Pasco a pesar de eso no tiene talento de topo (minero)… lo malo es que se cree poeta, y sus pulmones parecen estar tomando un lindísimo color verde. Ya pasen a los poemas su vida no es tan importante…













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RATONERA

Aquí detrasito

con los ojos negros,

esta vez

fisgoneando a todo olfato

esperando a que tiendas

el metal mortal

que acabará

con mi falta de razón

esperando el pedacito

de placer que me llevará

a tu infierno

¡Oh tú dios,

que dispones mi destino

muéstrame tu redención!



SOLEDAD SIN TILDE

M.U.E.R.T.E

te pienso

te pienso ahora

mientras me dejo caer

por esta pendiente,

te pienso

cada vez que escapo de mí

Gautama no entiende

que yo sólo quiero ser

un mortal perecedero,

te siento M.U.E.R.T.E

mientras mi lengua se atasca

y no puedo pronunciar

ni siquiera el HELP!

te siento

ahora que estoy de bruces

a metros de mí mismo,

te siento M.U.E.R.T.E

cada vez que dejo de tildar

esta soledad.





ETERNIDAD

Yo no quiero ser yo,

yo no quiero ser este poema

fútil

frágil

desdentado como un anciano

yo quiero ser como ese niño

que brincaba lleno de júbilo

en ese parquecillo atroz

–dueño de los destinos

de los párvulos -

yo quiero ser ese núbil

momentos antes de sobrepasar

el andén y resbalar en la autopista.






GRÍTAME AHORA

Grítame ahora

que estoy vacío

así tu voz resonará

como un eco en una gruta,

así tu aliento se perderá

en mi moho,

así:

–cogerás vuelo

y serás libre,

libre como el aire

que circunda fuera

de este cráter,

Grítame ahora

que este mísero ser

está lleno

–lleno de vacío.



Luis David Puris Anco.- (Junín – 16/7/1987), nació en la época de apogeo del delirio de Gonzalo, fue salvado como el Mesías… lo malo es que en vez de redimirse se encerró en los placeres lisérgicos. Actualmente es un don nadie, ha dedicado gran parte de su adolescencia a experimentar una vida llena de excesos, entre otras cosas literatura, alguna vez enfermó con la ‘Generación Beat’; pero también atrapa las heridas de su tiempo en algo que él llama poesía.








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RECESO



Libros enormes los de este paisaje,

con los venados y vizcachas, que

como para ser engomados en un álbum

se quietan hasta que me oyen, dos

pasos más y se van con el rumbo

que me lleva a ver las cordilleras; y

es el viento quien se lleva mi atención.

-que frío de mierda-.

Las vizcachas no opinan del frío, ni del

romance que tengo con este paisaje,

tampoco del cerro con nombre de mujer,

del cerro mujer de oro.

-los de la sierra por sus minas-.



El venado que va porque lo sigue un perro,

no por las ganas de alimentarse, sino de

doler el alma acechadora;

el venado piensa llamarse “Justo”

y tener el oficio en dos patas, lo suficiente para

poner a trabajar a ese perro explotando

a corihuarmi.



Libros enormes los de este paisaje,

-se acabó el receso, ya tengo que trabajar-





INNMADUREZ


Se está muriendo en mí el vegetal

exuberante de hace varios años, y

aunque tenga un par de descosidos versos

no consigo llenar el molde como hacen varios,

tomaré en cuenta mi letargo hacia

mis paredes blancas, el abandonado

que sólo busca llenarse de polvo las orejas

-mi objetivo tiene otro sentido-.



Y aunque tenga las letras en altas,

con sus muñones y

fiebres incluidas, me hace falta

perder el miedo, abrir tanto la boca que me salgan ensaladas coloridas con un fresco verso.



En realidad se está muriendo el verso

con mi lozanía,

con mi fuerza,

con mi salud,

con mi orgullo,



-a esta criatura le pondré algo bonito-



para que presuma,

para que luzca,

para que ostente,

-mi objetivo tiene otro sentido-



Ostento que me hago viejo,

que el infante es dañado por el tiempo,

que voy haciéndome distinto,

y mi verso con él.




LOS CÍRCULOS


Al inicio fuimos sólo

un conjunto de círculos sin

nada más que decir que sólo

un conjunto es un conjunto

aunque esté vacío, aunque

tenga el uno o estén de

formas los demás.



Lo cotidiano de todo es

un círculo de bonito trazo, y

encerrado en el universo, ya sea

tan nuestro o tan de aquellos el

universo; mi universo es un círculo

gallístico con plumas, navajas y tinta.



Lo cotidiano de exteriorizar un

pensamiento con símbolos.



Bruno Joel Colqui Santos.- Nació el último de los primeros catorce días de Febrero del ´83, una ciudad: Huancayo, otra en su corazón: Cerro de Pasco, varias por conocer. Es admirador de la belleza, de los buenos momentos junto a un cigarro y de las memorias de aquellas noches que él no recuerda, es insistente en las malas compañías con buenas historias. En el tiempo que no escribe persigue sus sueños valorando los trabajos bien hechos, es empresario de su vida.







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Y salté.

ESTE FINAL DEJARÁ DE SER

Una aurora repentina,

Un cadáver inerte,

Un cuerpo

Lleno de secretos revelados,

Varios kilogramos de órganos

Que cualquier forense manoseará,

Espero

Sentir esas manos…

Siempre es bueno

Que alguien nos acaricie,

Siempre es bueno

Llevar algún recuerdo,

Alguna caricia abierta,

Algo

Que contar

Cuando todos te han olvidado.





AUNQUE

El

Sol

Te

Espere

En

Su

Escaparate,

Yo



Que

Los

Días

No

Son

Más

Que

Simples

Agujeros,

Que

A veces

Tenemos

Que

Llenar.









NO SUPE QUÉ DECIR

Mientras llovía,

Es que aún no aprendí a leer

Los enigmas

Del vapor…



Afuera,

Las gotas no parecen tan empapadas

La gente no parece tan ocupada,



Perdón,

Es que me gusta el sonido del cielo

Cuando cae,

Es que me entenderías mejor

Si hablara menos,

Perdón,

Todo es mucho mejor

De este lado

Del cristal.





NO

Hay

Más

Poemas,

Porque

Los

Árboles

Empezaron

A

Fabricarse

De

Plástico,

Y

La

Vida

No

Es

Más

Que

Una

Fantasía.






Manuel Iván Alanya Meza.- Nació en el Valle del Mantaro, pero vivió la mayor parte de su vida en la ciudad de Cerro de Pasco, es un NN más de esa ciudad, prefiere el silencio, las cosas simples, y los tragos cortos y para bien de los demás y de él, sólo está libre nueve días al mes.