jueves, 8 de abril de 2010

NN






“La gente que tiene miedo, tiene dos posibilidades; o morirse o querer ganarlo todo y lamentablemente en este país todos tienen miedo…”



H.H







“Estáis muertos.
Qué extraña manera de estarse muertos
quienquiera diría que no lo estáis.
Pero en verdad estáis muertos.”



Cesar Vallejo





Mi Poesía peruana es una morgue donde busco a un amigo NN
deambulo entre cadáveres y todos me parecen conocidos
no puedo creer que a todos los muertos
les hayan quitado la lengua los traficantes de órganos
pienso que en las calles hay mucha gente
hablando como hablaban estos muertos
pero ellos ni cuenta sólo quieren podrirse en plata
y pasar a mejor vida chillando relucientes
como si la muerte fuera corrupta
y a ellos por ser de plata no les va a hacer nada
mientras salgo a la calle y pego mis avisos en los postes
donde sólo después de tanta búsqueda
me doy cuenta de que el rostro que muestra la foto es mía
y no sé qué hacer
o reclamarme la recompensa que tampoco tengo
o ser consciente de mi muerte
al clavarme - yo mismo – un puñal por la espalda
para seguir deambulando por las calles
sabiendo que soy el muerto, el desaparecido el NN
sabiendo que no me puedo morir otra vez
pero lo niego, como niego mi cadáver corroído por gusanos de oxígeno
en medio de un líquido parecido a la sangre
que es el óxido de los días a la interperie


¡Tengo miedo¡
De estar muerto
será por eso que me encuentro con mis amigos poetas
para tomar la palabra
y yo me tomo la atribución de estar vivo
cuando mis amigos saben que la flor de mi florero
que es mi alma está podrida
y que en sus aguas hay huevitos de la mosca del dengue
esperando reventar para volar
e ir a picar a la gente para que sigan muriendo
o ir a parar como palabras en un texto
que según yo estoy escribiendo
desesperadamente porque me gana el tiempo
a ver si el próximo año
comienzo a vivir como vive la gente
y pego mi cartón en la sala que tampoco tengo
y me voy pa´ la chamba muy temprano
y regreso muy tarde a mi casa a cenar
un hígado frito con ajos y cebollas
que me recrimino - a mi mismo -
saboreando mi soledad
y raspar con el cuchillo esa olla
hasta darme cuenta que en el fondo
estoy brillando


¡Tengo miedo!
y ese miedo regresa con ganas
cuando paso por la morgue que es mi poesía peruana
cuando veo que siguen ingresando cadáveres
donde sólo algunos destapan su bolsa de plástico
y me guiñan el ojo
y se quedan con los ojos cerrados
como si quisieran llorar
pero están en el infierno
y las lágrimas se evaporan
y el dolor no se extingue
y los ojos están rojos...