Ver mapa más grande (actual barrio de la esperanza colindando con bellavista que aproposito nunca me dejaron entrar,
la casitas desordenadas con los techos de calamina,
Esa es la esperanza; literalmente es muy irónico y paradójico porque los de bellavista ya no deben tener una buena vista también...)
La prostitución de la poesía
o vendí este poema en S/. 300.00 y no gané nada (la primera vez es por necesidad pero nada es justificable)
Me despierto otra vez para enfrentarme con la realidad
y la realidad, es más viva y desgarrante en la voz de mi prójimo
que se pronuncia en vivo y en directo por una radio
que hace tiempo vengo escuchando
pero que ahora retumba en mi conciencia
porque es mi vecino el que está hablando.
Él habla del agua que llega a nuestra casas
y las ondas de radio que transmiten su voz
también me transmiten su indignación
yo creo que le faltan palabras para transmitir nuestra realidad
pero el sentimiento queda
porque luego de este lavado de conciencia
ya no puedo lavarme las manos
con esta agua sucia depositada en mi tacho
mejor me lavo con el agua del gotero…
y mientras se termina la entrevista
escucho ese clásico sonido de trompetas
anunciando el sensible fallecimiento
del quien en vida fue , otro prójimo
acaecido este 6 de diciembre en el poblado de 8 de diciembre*
que ya falta un día para llegar a esa fecha y a ese lugar
a donde deben apersonarse sus familiares
porque se murió de tristeza y solo en su estancia
y sólo sus carneros le han abrigado el alma
para que ésta llegue tibiecita a los cielos
como si los carneros fueran nubes en la tierra.
Y ante tanta realidad
yo quisiera cambiar de estación
pero en otro dial; hay un regaetón de moda
que hace mover los esqueletos
de cierta juventud que se está muriendo
por vivir una vida a lo bestia, a lo salvaje
con su baile del perreo, despertándoles el deseo de la carne
pero no sus conciencias
que no se dan cuenta que más tarde serán los futuros viejos
y no tendrán ni muliza que los recuerde
porque así cantaba Cerro de Pasco
y seguirá cantando como si esas melodías
vinieran de una ciudad opulenta, de una villa minera
de una ciudad real de minas…
Porque a mi madre le gusta ver un programa
por el cable, todas las tardes
y me dice que ahí pasan los videos del guardián cerreño
y le digo ¿what?
¿dónde está el guardián cerreño
que ya nos estamos quedando sin casas
sin tierra, sin aire?
Y ella me responde que todos somos guardianes
los watchman’s, los guachimanes como se dice
desde los tiempos en que se luchaba contra la cooper – corporation.
Tu poesía, mi hijo; debe llegar a todos lados
como las ondas AM de aquella radio
que se transmite desde las alturas de un cerro
para todo el mundo y sólo para los que quieran escucharte
mientras se tapan los odios que es lo mismo que sentir
porque yo sé que hasta tu padre que está en los cielos
tiene una radio con transistores y escucha esa muliza
que en realidad era un poema como escrito en el futuro
“cuando una flor se marchita, otra flor brota en la tierra
al placer que va deprisa, al dolor que va despacio…”
Sí, ese dolor que va despacio y que me duele
cuando de noche prendo la TV y en la edición central del noticiero
veo muertos, ladrones, violadores y corruptos
desfilar entre los titulares
como si la realidad estuviera cerca de nosotros
pero que en nada nos afecta siempre en cuando
no seamos nosotros los de esos pellejos
porque mi vecino que es mi prójimo
por estar muy próximo a mí
me quiere robar la señal de cable
a mí que pago la mensualidad
a mí que ya me estoy demorando 2 meses
le digo que no, que así no juega Perú
pero ¿cómo juega Perú, mis compatriotas?
Uno que se hace hígado por ver los partidos
de nuestra selección por el cable
por estarles siguiendo los pasos de eliminatoria tras eliminatoria
a ninguna parte
uno que después se va a dormir con toda esa realidad
pesándole en la conciencia
uno que se despierta de igual manera
con noticias escalofriantes en medio de una mañana fría
como la de Cerro de Pasco
Me pregunto otra vez;
no será que algún día me darán las condolencias
con ese clásico sonido de trompetas
“poeta muere de tanto luchar contra su realidad”
será que un día, un prójimo escuche en su 8 de diciembre
desde su radio AM y se compadezca y deje entrar mi alma
donde está su rebaño y permita que yo me entibie
entre sus carneros para irme al cielo de una buena vez…
Así es mi Cerro de Pasco
como esa antena de radio
tratando de que sus ondas lleguen a todos lados
porque en mi Cerro, se cuecen habas como en todos lados
y hay sueños, hay pesadillas, hay plomo, hay oxígeno
hay muerte, hay vida
pero sobre todo hay la esperanza**.
Los que quieran visitar este barrio
visiten esos chalet’s con chimenea
y aunque sea de lejos, mírenlos
mientras en su mente abriguen el pensamiento
de que todos deberíamos vivir en esas casas.
Porque hoy que cumplo 24 años de vida
ese será mi deseo mientras sople las velitas de mi torta
mientras una amiga me manche la cara con crema chantilly
y se chupe el dedo de una forma tan sensual
que quisiera quedarme en ese momento
sobre todo ella y yo en una noche romántica a lo Neruda
porque mañana es 8 de diciembre
y el destino nos sigue esperando…
Cerro de Pasco 7 de diciembre de 2009
* 8 de diciembre, también es un poblado en el límite entre Pasco y Huánuco.
** La esperanza es uno de los barrios más antiguos del Cerro de Pasco, donde en ciertas zonas aún quedan los rezagos de tan mentada opulencia minera de antaño que es como si me estuviesen hablando de unos fantasmas que les causa tristeza a la gente; más que miedo porque no saben que ese es nuestro futuro (me incluyo)
ADVERTENCIA:
Este poema salió a la volada porque me había enterado de cierto concurso al paso también del que ya sospechaba que no iba a quedar ni en las menciones honrosas como siempre me pasa con los concursos.
Lo mejor de la tarde fue unas fotos de las chicas terremoto.
Por ellas haría el esfuerzo de escribir no uno sino un par de poemas cursis, todo porque me mueven el piso del alma que siempre se entusiasma con su deseo de la carne.
A proposito el jurado del mentado concurso fue el amigo del guardián cerreño del que hablo en el texto, no sé si llegó a leer esa parte, porque la calificación también fue al paso, esa tan informal costumbre peruana ...